Mi nombre es José R. Álvarez. Nací en Puerto Rico y desde mi niñez siempre tuve el deseo de trabajar para ayudar a mi madre. Somos tres hermanos: dos mujeres y yo, el mayor. Mi padre falleció hace varios años, y tiempo después, en un Día de las Madres, recibí la triste noticia del fallecimiento de mi mamá mientras me encontraba predicando en la iglesia.
En el año 2000, mi esposa y yo fuimos llamados al ministerio pastoral y ambos fuimos ungidos como pastores, no como “pastor y esposa de pastor”, sino los dos con la misma autoridad y llamado. Desde sus inicios, este ministerio ha sido un camino de desafíos, pero también de grandes bendiciones. Somos una iglesia que se mantiene firme en la senda antigua, para la gloria de Dios.